miércoles, 25 de abril de 2007

CARRERA + DURAND [REMIXED ´07]

Pero había palabras que también dulcemente
así todas las tardes
pasaban las mariposas
cambiaban de sentido recorriendo
como la luz color, los jardines de calle Pellegrini
la miel que se azucara y el ámbar que detiene
pero al pasar por el de casa
la cestilla de la abeja le poníamos nuestra inicial:
no un hierro al rojo pero al menos
un tergopól que cargaban hasta la muerte:


Mínimos derrumbes con ruidos de ratón
maldecidas por mí y por mi hermana,
en el granero de la estrella allí arrastren su eterna roca
en la cima del árbol en los jardines vecinos
morían las mariposas enredadas
donde la ternura exige la altura en algún tallo.
de una voz anhelada.


A la siesta todos duermen y sólo en el jardín
perdida.... Segoviano
hay un castigo liviano
los élitros más roncos de la intensidad
para todo lo que es hermoso.




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Ejercicio libre (libérrimo) sobre dos fragmentos de poemas. Uno perteneciente al libro La inocencia. Arturo Carrera. Editorial Mansalva. El otro corresponde a El Estado y él se amaron. Daniel Durand, de la misma editorial.

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